Los adolescentes no son terribles


Esta semana estoy en Panamá. He venido invitado para hablarle a 900 adolescentes, entre 14 y 16 años. Alguien me escribió diciendo: “Me aterroriza sólo pensar en esa cantidad de adolescentes juntos”. Me hizo sonreír, pero luego me puse a pensar que nuestros preconceptos nos llevan a ese tipo de reacciones.

Los adolescentes no son terribles. Los problemas que viven no son ni más grandes ni más conflictivos que los que se viven a cualquier edad. La propaganda, especialmente la comercial, nos ha hecho creer que los adolescentes son ingobernables. Eso es un mito. Lo que sucede es que en la adolescencia queda en evidencia lo que se hizo bien o no, en las etapas anteriores. 


Un adolescente es un niño en transición. Necesita libertad, pero también, normas que lo guíen. Un adolescente sin control es un niño en peligro. Un adolescente controlado todo el tiempo es un niño encarcelado. Como en todo hace falta equilibrio.

Todos los seres humanos estamos en constante transición. Lo que las personas deben entender es la necesidad de vivir las transiciones de una manera equilibrada. Cuando los padres comenzamos a criticar lo que nuestros hijos hacen, en vez de intentar entenderlos, finalmente ponemos barreras entre ellos y nosotros que imposibilita un diálogo fructífero.

Los padres no estamos llamados a ser amigos de nuestros hijos, sino los líderes que los han de guiar. Eso significará que habrá muchas ocasiones en que nuestros hijos no estarán contentos con algunas medidas que tomaremos, pero, ¿Quién dijo que para crecer hay que estar siempre contento? Sin embargo, la mayoría de los estudios demuestra que en hogares donde hay reglas claras y coherencia, los adolescentes toman mejores decisiones que en aquellos hogares donde hay permisividad o el otro extremo, autoritarismo.

Los adolescentes necesitan lo que todo humano precisa:

  1. Respeto. Si les faltamos el respeto a los adolescentes no podemos esperar que ellos respeten a los adultos. No es correcto creer que el respeto se impone. Se les falta el respeto al no considerar sus intereses y decisiones. Los padres pueden estar en desacuerdo, pero aun así, deben respetar.

  2. Contención. Alguien podría pensar que las barreras a un lado del camino afean el panorama, y si, en cierto modo, no es bonito ver una puesta de sol y mirar esas barreras, sin embargo, están allí para protección. Lo mismo con las normas familiares, que deben ser pocas, y conversadas, están para proteger, no para maltratar.


  3. Amor. El amor no es una palabra, es una acción. Nunca un adolescente debería dudar de la incondicionalidad de los padres. Un padre o madre que ama, lo hace de manera incondicional y sin chantaje.

  4. Armonía. No se crece adecuadamente en un clima de violencia. Los adolescentes criados en climas de violencia física y psicológica desarrollan patologías sociales y terminan repitiendo los modelos.

  5. Comunicación. Un adolescente precisa comunicar lo que está viviendo. Muchas malas decisiones son tomadas en el contexto de no tener todo claro por no haber comunicado de manera adecuada lo que está viviendo. Los padres que reprimen la comunicación a los niños, terminan formando adolescentes solitarios que no dicen nada.

  6. Estímulo. La adolescencia es la hora de las equivocaciones, de aprender haciendo, de cometer errores. Si los padres se convierten en críticos de sus propios hijos, frente a los yerros que todos cometemos, entonces, no les ayudan a crecer ni a enfrentar adecuadamente los sinsabores que sin duda tendrán.

  7. Motivación. No se le enseña a un ser humano a caminar a golpes, sino con paciencia, y con cariño. La motivación es el más poderoso motor que existe, con motivación se avanza y se logran proezas de las llamadas “imposibles”. Un adolescente necesita desafíos, pero también colaboración. Hasta con los animales se ha descubierto que responden mejor a la motivación y al cariño, no a los garrotes.
Todo adolescente tiene el potencial de convertirse en un adulto agradecido de la vida o en un amargado de la existencia. Los padres pueden hacer mucho para se convierta en un adulto que mire su existencia con gratitud y con la seguridad de que ha elegido el mejor rumbo para su vida.

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
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artículo sin la autorización expresa del autor.
Originalmente publicado en Espacio Crea Mundos

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